
Hoy compartimos la historia de motivación de Petronilo.
Su trabajo como Promotor de Salud ha impactado en la calidad de vida de las personas de su comunidad, y para él, su papel de servicio es prioritario, sin importar sus propios problemas.
El amor de Petronilo por sus hermanos y hermanas nos inspira.
Gracias por ayudarle a seguir su vocación al servicio.

Petronilo Gaitán es el promotor de salud de Fila Grande, en Matagalpa. Una tarde de 2016, Janet llegó desesperada a la casa base con Juan, su bebé de tres meses que apenas se movía, ya que tenía problemas para respirar y su piel se veía azul.
Petronilo se estaba recuperando de una operación y aún caminaba con tubos de drenaje en su cuerpo. Sin embargo, cuando su esposa le habló del bebé y de los síntomas, supo que tenía que hacer algo.
“Pedí a mi esposa y a mi nieto que me ayudaran a levantarme. Sabía que el último autobús que los llevaría al centro de salud más cercano ya se había ido, y estábamos a más de 40 kilómetros de distancia de una enfermera o un médico. Si no les ayudaba, el bebé podía morir”.
Aunque le dolía todo el cuerpo, Petronilo siguió adelante: “La posibilidad de que ese bebé muriera era más dolorosa que mi dolor físico”, dijo.

“Examiné al pequeño Juan y comprobé que tenía problemas para respirar y que su estado era grave. Siguiendo lo que aprendemos en las capacitaciones con AMOS le apliqué salbutamol para ayudarle a respirar mejor y le di amoxicilina. A las dos horas vi que su piel ganaba color y su frecuencia respiratoria mejoraba. Cuatro horas después, se notaba que el bebé podía respirar mejor”.
“Por la gloria de Dios, el pequeño Juan está creciendo sano y hermoso, y su familia está feliz”.
Petronilo ofrece su amable atención a más de 700 personas que viven en su comunidad, con especial énfasis en los más vulnerables: niños, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas.

Gracias por ayudarnos a mejorar la vida de las familias vulnerables de Nicaragua, para que puedan tener salud y esperanza.
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