
Esta semana, compartimos contigo una historia de hace 4 años.
La historia de esperanza de Ada Luz Montenegro, Promotora de Salud de la comunidad de Apantillo, en Matagalpa, muestra cómo tu apoyo prepara a los Promotores de Salud para tratar enfermedades y enfrentar emergencias sanitarias en sus comunidades. Gracias a tu ayuda, Ada Luz puede seguir trabajando para evitar la muerte de niños y asegurar que las madres de Apantillo puedan ver a sus hijos crecer sanos.

En 2018, una madre llamada Vilsa sostenía a José, su bebé enfermo, quien solo tenía 23 días de vida.
El bebé José tenía fiebre, diarrea y llevaba cuatro días vomitando, por lo que ella tenía miedo de perderlo. Dos días antes, Vilsa lo había llevado a la casa base de Apantillo, donde sabía que Ada Luz Montenegro, promotora de salud capacitada por AMOS, podía ayudarle.
“Cuando examiné al bebé, me di cuenta de que estaba deshidratado. Tenía los ojos hundidos, la piel arrugada y la cara demacrada. Estaba en estado crítico. Le traté con sulfato de zinc, líquidos rehidratantes y Tylenol”, dijo Ada Luz.

Ada Luz, sabía que el bebé necesitaba un nivel superior de atención médica y le dijo a Vilsa que llevara inmediatamente a José al centro de salud más cercano.
Pero lo que no sabía Ada Luz era que el marido de Vilsa, como muchos otros hombres de Apantillo, acababa de perder su trabajo. No tenían el dinero necesario para pagar el pasaje del bús y llegar al centro de salud más cercano.
Así que Vilsa se llevó a su bebé a casa, rezando para que las medicinas que le dio Ada Luz fueran suficiente.
Afortunadamente, gracias al generoso apoyo de personas como tu, Ada Luz recibió capacitación no sólo para tratar enfermedades comunes, sino también para proporcionar atención de seguimiento a los más vulnerables. Por eso, cuando Ada Luz habló con uno de los vecinos de Vilsa y se enteró de que el bebé José aún no había visitado el centro de salud más cercano, acudió a su casa, sabiendo que la vida del bebé corría peligro.
“Llamé a varias personas hasta que conseguimos una ambulancia para el bebé. Dado su estado, lo llevaron directamente al hospital regional [a tres horas de distancia]”, dijo Ada Luz.

El bebé José se recuperó por completo, y Vilsa se mostró agradecida por contar con el apoyo que necesitaba en ese momento tan crítico para ella y su familia.
Gracias a las personas de fe y buen corazón que apoyan a Fundación AMOS, los habitantes de Apantillo tienen acceso auna persona capacitada en protocolos de salud que ayuda a salvar vidas y las madres como Vilsa pueden alegrarse de ver a sus hijos crecer sanos y fuertes.
Gracias por ayudarnos a compartir salud y esperanza con nuestros hermanos y hermanas nicaragüenses.
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